Lo dices en cada reunión y no lo hace nadie, porque son doscientas llamadas y la agenda está llena. Ahora las hace una voz, una por una, y te trae lo que le han dicho.
Cuéntanos a quién llamarías y qué le dirías: montamos la campaña con tu guion y la escuchas antes de que llame a nadie.
Hablar con gente que ya te conoce, por un motivo concreto.
Entra una promoción, un tratamiento nuevo o una campaña de temporada. Se lo cuentas a tus clientes uno por uno, sin que nadie del equipo pase la tarde al teléfono.
Los que llevan meses sin aparecer. La llamada no va a venderles: va a preguntar qué tal y a dejar la puerta abierta. Lo que cuenten de por qué se fueron vale más que la cita.
Presupuestos sin contestar, citas por confirmar, revisiones que tocan. Cosas que ya estaban a medias y que nadie retoma porque hay que llamar.
De tus contactos, con los filtros de siempre: los que no vienen desde hace X, los de un servicio concreto, los de una promoción.
Con tus palabras, no con un formulario técnico. Hay plantillas de las que partir y se ajustan hablando.
De tal hora a tal hora, y si se llama en fin de semana o no. Fuera de ahí no marca nunca.
Cada llamada queda grabada, transcrita y resumida, con cómo acabó: cita cerrada, llamar más adelante, no le interesa, no coge.
Y lo que se acuerde entra donde tiene que entrar: la cita en la agenda, el motivo en su ficha, la baja de llamadas apuntada para siempre.
Porque un marcador que llama a listas compradas es spam, está mal visto y en España además es ilegal sin consentimiento. Esto es otra cosa, y conviene decirlo antes de que lo pregunte nadie:
Quien tenga que decir la última palabra sobre qué puedes hacer con tus datos y tus llamadas es tu asesor, no nosotros. Nosotros ponemos las herramientas para cumplirlo sin tener que acordarte.
Tres llamadas de la misma campaña: una que acaba en visita, una que acaba en «no me llaméis más» y una que se aplaza a enero. Enteras, sin cortar.
Son grabaciones de demostración, hechas con voces sintéticas para que puedas oírlas aquí mismo. No son llamadas a clientes reales: esas no se publican en una página web.
Pidió información en marzo y nadie volvió a llamarle. Sigue buscando: pregunta por el garaje, se le contesta y cierra la visita del sábado.
Ya compró. Pide que no la llamen más y queda marcada en ese momento, fuera de esta campaña y de las que vengan.
Conduciendo y pendiente de vender la suya. Se acuerda volver a llamar en enero y mandarle lo de tres habitaciones por WhatsApp.
Dos conceptos y ninguno más: montar la campaña una vez —190 €— y los minutos que se hablen, con bonos. Sin cuota mensual y sin permanencia: la temporada que no llames, no pagas. Y lo que no descuelga no consume conversación.
Sale a 0,498 € el minuto hablado
Unas 333 conversaciones de minuto y medio, que es lo que dura una que acaba bien.
Sale a 0,449 € el minuto hablado
Unas 667 conversaciones de minuto y medio, que es lo que dura una que acaba bien.
Sale a 0,400 € el minuto hablado
Unas 1.667 conversaciones de minuto y medio, que es lo que dura una que acaba bien.
Coge los minutos que quieras y paga con tarjeta. En cuanto entre el pago te llamo yo para montar la campaña: el número, la lista y el guion.
Pago con tarjeta a través de Stripe: la tarjeta no pasa por nosotros. Los minutos no caducan y se gastan solo hablando — lo que no descuelga no consume.
El número de teléfono de tu provincia, la carga de tu lista, el guion de lo que se ofrece y de lo que se contesta, el horario de llamada y el seguimiento de los primeros días. Es por campaña y no por empresa: cada una lleva su número, su lista y su guion, y montar la segunda cuesta casi lo mismo que la primera.
Si lo que quieres es concretamente recuperar a los que se quedaron fríos —los presupuestos que nadie volvió a tocar—, eso tiene su propia página con la cuenta hecha: cuántos hay, cuántos cogen el teléfono y qué sale de ahí.
Precios sin IVA. Los minutos son de conversación: lo que suena y no se descuelga no se cobra.
Algunos lo notan y otros no. Lo importante es que no se esconde: si preguntan, lo dice. Y si la conversación se complica —una queja, una duda de un tratamiento, algo de dinero— transfiere a una persona del equipo con el contexto de lo que se ha hablado.
Lo primero que pregunta es si le pilla bien. Si no, ofrece otro día y cuelga. Es la diferencia entre una llamada y una encerrona.
La grabación, la transcripción, un resumen y cómo acabó. Y lo que se acordó entra en el CRM: la cita en la agenda, el motivo por el que alguien no vuelve en su ficha, y la baja de llamadas si la pidió.
Sí. Se prueba contra tu propio número las veces que haga falta, y hay un modo de pruebas que no llama a nadie más. Lo normal es afinar el guion con tres o cuatro llamadas antes de soltarlo.
El módulo va con tu suscripción; los minutos de voz se pagan por bono, igual que los del resto del producto. Una llamada de dos minutos cuesta céntimos: la cuenta que importa no es esa, es cuántas citas salen de cien llamadas.
Lo sería si llamáramos a desconocidos de una lista comprada, y eso no se puede hacer aquí. Llamar a un cliente tuyo para contarle algo que le encaja no es spam: es lo que hacías tú cuando tenías tiempo de hacerlo.
Montamos la campaña con tu guion y la escuchas antes de que llame a nadie.
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