Pidieron precio, dejaron su teléfono y se quedaron en el aire. Nadie volvió a llamarles porque llamar cuesta una tarde. Una voz de IA los llama uno por uno, cierra la cita con el que sigue interesado y te trae, del resto, la respuesta que nunca tuviste: por qué no contrataron.
Déjame tus datos y te llamo yo. Miramos cuánta gente tienes parada en la base y qué se puede hacer con ella.
Tres llamadas de la misma campaña: una que acaba en visita, una que acaba en «no me llaméis más» y una que se aplaza a enero. Enteras, sin cortar.
Son grabaciones de demostración, hechas con voces sintéticas para que puedas oírlas aquí mismo. No son llamadas a clientes reales: esas no se publican en una página web.
Pidió información en marzo y nadie volvió a llamarle. Sigue buscando: pregunta por el garaje, se le contesta y cierra la visita del sábado.
Ya compró. Pide que no la llamen más y queda marcada en ese momento, fuera de esta campaña y de las que vengan.
Conduciendo y pendiente de vender la suya. Se acuerda volver a llamar en enero y mandarle lo de tres habitaciones por WhatsApp.
Nadie marca una oportunidad como «perdida»: simplemente deja de tocarla. Por eso la lista no sale de lo que esté etiquetado, sale de lo que lleva meses sin que pase nada, con su importe y su antigüedad.
Filtras por tiempo en silencio y por importe, ves la lista con nombre y apellidos, y quitas a quien no quieras. Nadie entra en una campaña sin que tú lo hayas visto.
Qué se ofrece, qué se contesta a las tres preguntas de siempre y dónde se para la conversación. Con tus palabras: si tu oferta tiene letra pequeña, se dice en la llamada.
Un 958 o un 93 se descuelga; un número raro, no. Y en tu horario: fuera de esa franja no se marca nunca.
Quien acepta entra en tu agenda. Y de quien dice que no, la IA clasifica por qué —precio, tiempo, se lo dio a otro, ya no le hace falta— de una lista cerrada, para que el informe se pueda sumar.
Lo que más vale de esto no son las citas: es enterarte de por qué no te compraron los otros. Nadie se lo pregunta al que se fue, y son ellos los que te dicen si el problema es el precio, el plazo o que llamaste tarde.
Ver la pantalla por dentrollamadas a gente que ya te pidió algo
conversaciones reales, si descuelga uno de cada tres
citas nuevas, si cierra uno de cada veinte
Esa campaña son unas tres horas y media de conversación: alrededor de 200 minutos. Y son ciento treinta personas diciéndote por qué no te compraron, que es un informe que no se puede comprar en ningún sitio.
Los porcentajes de arriba son una referencia para hacerse una idea, no una promesa: dependen de tu lista y de lo que ofrezcas. Desde la primera campaña ves tus números reales —minutos, coste y citas— en la pantalla.
Dos conceptos y ninguno más: montar la campaña una vez —190 €— y los minutos que se hablen, con bonos. Sin cuota mensual del módulo y sin permanencia: la temporada que no llames, no pagas. Y lo que no descuelga no consume conversación.
Sale a 0,498 € el minuto hablado
Unas 333 conversaciones de minuto y medio, que es lo que dura una que acaba bien.
Sale a 0,449 € el minuto hablado
Unas 667 conversaciones de minuto y medio, que es lo que dura una que acaba bien.
Sale a 0,400 € el minuto hablado
Unas 1.667 conversaciones de minuto y medio, que es lo que dura una que acaba bien.
Coge los minutos que quieras y paga con tarjeta. En cuanto entre el pago te llamo yo para montar la campaña: el número, la lista y el guion.
Pago con tarjeta a través de Stripe: la tarjeta no pasa por nosotros. Los minutos no caducan y se gastan solo hablando — lo que no descuelga no consume.
El número de teléfono de tu provincia, la carga de tu lista, el guion de lo que se ofrece y lo que se contesta, el horario de llamada y el seguimiento de los primeros días. Es por campaña y no por empresa: cada una lleva su número, su lista y su guion, y montar la segunda cuesta casi lo mismo que la primera.
Que me llamen para montarlaSolo a contactos tuyos, con una relación previa. Una llamada comercial a alguien que no te ha dado su teléfono necesita consentimiento explícito en España, y eso no lo arregla ninguna herramienta.
Se marca en su ficha en la misma llamada. No hay que acordarse de nada ni pasar una lista a nadie.
Si preguntan si son una máquina, lo dice. Y si la conversación se complica, pasa a alguien de tu equipo con lo que ya se ha hablado.
Coge cita y recoge información. Firmar, cobrar y prometer plazos lo sigue haciendo una persona tuya.
Es una pregunta con respuesta exacta y casi nadie la sabe. Te la digo yo en la primera llamada, mirando tu propia base.