No sale el que tiene la web más bonita. Sale el que Google entiende, el que tiene reseñas de este mes y el que publica. Las tres cosas se trabajan, y lo que se mide al final no son posiciones: son las llamadas, las citas y los pedidos que no estabas recibiendo.
Análisis de tu web con IA, gratis y en tu correo.
Tú solo nos dices la dirección. No hay que instalar nada, ni darnos acceso a nada, ni rellenar un cuestionario: lo analizamos nosotros y en unos minutos lo tienes en la bandeja, con lo que falla, lo que lo está frenando y lo que puedes arreglar tú mismo sin pagarnos.
Las de arriba se notan antes. Las de abajo son las que casi nadie revisa.
La mitad de los que buscan «dentista» o «centro de estética» con la ciudad detrás no entran en ninguna web: eligen en el mapa. Ahí mandan tres cosas —la ficha completa, la distancia y las reseñas— y dos de ellas dependen de ti.
Lo que hacemos: Ficha de empresa repasada campo a campo: servicios, horarios, fotos y las preguntas que ya te hacen por teléfono.
Veinte reseñas de hace tres años valen menos que cuatro de este mes. El problema nunca es que el cliente no quiera: es que hay que acordarse de pedírselo justo cuando se va contento.
Lo que hacemos: Se pide sola por WhatsApp después de la visita, y al que contesta regular se le escucha en privado antes de mandarlo a Google.
Las dudas que te hacen en el mostrador son, palabra por palabra, lo que esa misma gente escribe en Google por la noche. Cada una de esas respuestas es una página que puede traerte a alguien.
Lo que hacemos: Temas sacados de tus palabras clave y de lo que publican tus competidores, escritos con tu forma de hablar y publicados en tu propio WordPress.
Lo aburrido y lo que casi nadie revisa: que cargue rápido en un móvil con mala cobertura, que cada página diga en su título lo que de verdad hay dentro, y que no haya una instrucción vieja impidiendo que te indexen.
Lo que hacemos: Se repasa y se arregla. Si la web es nuestra, va incluido; si es de otro, te decimos qué pedirle con sus palabras.
Nada de esto acaba en un PDF de recomendaciones que luego tienes que aplicar tú. Las reseñas se piden desde tu panel, los artículos se publican en tu web y lo que hace tu competencia te llega cada semana. Se queda funcionando, lo llevemos nosotros o no.
Por eso hay un alta y una cuota. Lo del primer mes se hace una vez. Lo de después no se acaba nunca.
La auditoría recorre hasta 500 páginas y sale con una nota de 0 a 100. Esa nota es la foto del día uno: sin ella, dentro de seis meses no hay forma de saber si esto ha servido.
Lo aburrido y lo que casi nadie revisa: páginas que Google no puede ver, el sitemap mal, velocidad en móvil, títulos que no dicen lo que hay dentro.
Google Business campo a campo —servicios, horarios, fotos, zona— y el nombre, la dirección y el teléfono iguales en todas partes. Es lo que más rápido se nota.
Veinte búsquedas concretas, de las que escribe tu cliente y no de las que suenan bien en una reunión. De ahí sale el plan de los meses siguientes.
Los temas salen de tus palabras clave y de lo que preguntan tus clientes. Se escriben, los apruebas y se publican en tu web. Tú dedicas diez minutos cada quince días a decir «esto no lo diríamos así».
Solas, por WhatsApp, después de la visita. Y al que contesta regular se le escucha en privado antes de mandarlo a Google.
Una web se estropea sola: certificados que caducan, enlaces que mueren, páginas que dejan de cargar. Eso se mira cada mes, no cuando alguien se da cuenta.
Qué publica, qué cambia de precio, qué páginas nuevas saca. Llega cada semana resumido.
Un informe al mes con la nota, lo que ha subido, lo que no y qué toca ahora. En cristiano, no un volcado de métricas.
No un «vamos trabajando en ello». Cada semana tienes en tu panel un informe con las horas dedicadas, qué se tocó y qué efecto tuvo, y la evolución de las visitas y de las conversiones —llamadas, citas, formularios, pedidos— semana contra semana. Lo puedes abrir cuando quieras, no hay que pedirlo. Es lo que nos obliga a nosotros: una semana sin trabajo de verdad se ve en el informe antes de que la veas en la factura.
Y si las visitas suben y las ventas no, eso también te lo decimos. Entonces el problema no es Google, y seguir publicando artículos sería cobrarte por mirar a otro lado.
Alta de 390 € el primer mes —la misma en los dos— y cuota al mes. Si pagas el año por adelantado pagas nueve meses. Sin permanencia: si lo dejas, te quedas con la web arreglada, los artículos publicados y tu ficha en condiciones.
Sin compromiso: te decimos en qué plan encajas, o si no te hace falta ninguno.
Te buscan por tu oficio y tu ciudad, y sale otro.
No lleva páginas nuevas cada mes: eso es el siguiente.
Quieres salir por lo que preguntan, no solo por tu nombre.
El SEO te trae gente a la web. Esto es lo que hace que esa gente deje su teléfono, porque si no, subir las visitas es subir un número.
El formulario de tu web deja el contacto dentro del CRM, con su origen y su fecha. No un correo a una bandeja que mira alguien cuando puede.
Un chat en tu web que contesta lo que preguntan siempre —horarios, precios, si hacéis tal cosa— y pide el teléfono cuando toca. A las once de la noche también.
Precios sin IVA, sin permanencia y con la misma alta en los dos. Antes de contratar nada hacemos el test y te decimos en qué plan encajas —o si no te hace falta ninguno, que también pasa.
Es gratis y no lleva permanencia de nada. Te miramos la web y te decimos qué encontramos, incluido lo que puedes arreglar tú sin pagarnos. Si después quieres que lo llevemos nosotros, se habla; si no, te quedas con lo que te hemos dicho.
No pasa nada, se trabaja igual. Lo que sea técnico y no podamos tocar te lo dejamos escrito para que se lo pases a quien la lleve, con las palabras exactas que necesita oír. Si prefieres rehacerla, la hacemos nosotros manteniendo el dominio para no perder lo que ya tengas ganado.
Leer y aprobar. Los temas se proponen solos, los artículos se escriben solos y las reseñas se piden solas. Lo que no se puede automatizar es que tú digas «esto no lo diríamos así», y eso son diez minutos cada quince días.
Sirve más que a una tienda online, y es justo al revés de lo que se suele pensar. Quien busca con la ciudad detrás está a diez minutos de tu puerta y va a entrar hoy en algún sitio. Esa búsqueda se pelea con el mapa y las reseñas, no con una tienda online.
Sí, y hay que hacerlo a propósito: cada centro con su ficha, su página y sus reseñas. Dos sedes compartiendo una sola página es el error más común y el que más caro sale, porque compiten entre ellas.
Sí. Los artículos están publicados en tu WordPress, la ficha del mapa es tuya y las reseñas son de tus clientes. No hay nada alojado en nuestra casa que se apague el día que te vayas.
Dinos cuál es tu web y te decimos qué encontramos, incluido lo que puedes arreglar tú sin pagarnos nada.
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